Claudio y Claudia
“Lejos de ser un problema, el clima se convirtió en el tercer protagonista. Los ánimos estaban más arriba del cielo. En el aire se respiraba gratitud, lealtad y la satisfacción de un sueño cumplido.”
Cuando buscas fotografía de bodas en Puerto Montt, esperas encontrarte con el clima impredecible del sur de Chile. Y eso fue exactamente lo que vivimos con Claudio y Claudia.
Todo comenzó con una llamada urgente: una boda planeada en solo cinco días. El 7 de noviembre recibí el encargo para el día 12. Lejos de asustarme, el desafío de capturar una historia tan espontánea me atrapó de inmediato. Claudio, un enamorado del sur, tenía una promesa inquebrantable: si alguna vez daba el «sí», sería frente a este mar.
La Ceremonia: Viento, Identidad y Atmósfera
La logística fue rápida: Registro Civil, testigos y una coordinación precisa. Pero lo importante no fue la prisa, sino la calma de la certeza. Ante la mirada de sus seres queridos, entrelazaron sus vidas con una naturalidad absoluta.
Tras el «sí», fuimos a la costanera para su sesión de retratos. El día estaba nublado y corría ese viento característico del sur que no perdona peinados, pero que regala vida. Lejos de ser un problema, la atmósfera se convirtió en el tercer protagonista.
Celebración en Hotel Courtyard: Un refugio de elegancia
Para la celebración eligieron el Hotel Courtyard by Marriott, un espacio que sirvió como el refugio perfecto tras la brisa marina. Allí, la intimidad tomó el control.
Mi cámara tuvo el privilegio de atestiguar emociones intensas: regalos, un saxofonista elevando la atmósfera y, sobre todo, la vulnerabilidad de Claudio. Hubo un instante donde los nervios bajaron y se permitió sentir el peso alegre del compromiso.
Fue una jornada donde el amor fue más fuerte que cualquier planificación apresurada. Fue, en esencia, un legado de verdad emocional.
























