Cristóbal y Valentina
“La intimidad más profunda no se puede posar, solo se puede permitir. Mi única labor es crear el espacio sagrado para que eso ocurra.”
«Antes de empezar sientan este lugar. Conecten con todo lo que están construyendo. Este espacio les pertenece.»
La idea original olía a cuero y rock & roll. Un homenaje a Grease en algún rincón urbano. Pero el destino susurró una historia diferente y el guion cambió por completo. Dejamos atrás la rebeldía impostada para buscar una conexión real, y el bosque nativo cerca de Pargua se convirtió en nuestro único escenario.
Identidad es soltar la referencia de Pinterest
Llegué con un tablero de Pinterest en la mano y fotogramas de Orgullo y Prejuicio en la mente. Pero en la quietud de ese bosque, de pie sobre la tierra que será su hogar, entendí algo crucial.
Mi trabajo no es replicar la película de otro. Es descubrir y dirigir la que se está revelando frente a mí, en tiempo real. Es saber cuándo guardar el mapa para empezar a sentir el territorio. Es traducir la energía de Cris y Vale en un lenguaje visual que les pertenezca solo a ellos.
Un amor que construye hogar
El resultado es este. Un amor que no necesita gritar, que encuentra su fuerza en la autenticidad de un abrazo entre los árboles del sur. Hay miradas, hay silencios, y por supuesto, están sus manos. Manos que construyen, que prometen, que se buscan y se encuentran sobre la corteza de los árboles.
Gracias, Cris y Vale, por invitarme a ser testigo de esta hermosa historia. Por recordarme que la mejor inspiración, a veces, viene de permitir que la vida nos sorprenda y que el entorno nos abrace.











