Carlos y Abigail
“El clima del sur no pide permiso, pero cuando el buen humor y la madurez se sientan en primera fila, la lluvia deja de ser un problema para convertirse en escenografía.”
Una semana antes de la boda, caminamos por Casa Notro para mapear los espacios. Miramos un árbol majestuoso en el exterior como el escenario ideal, pero sabiendo que el clima puede cambiar de un día a otro, también abrazamos el plan interior: un salón de ventanales inmensos. El pronóstico no falló y la lluvia se hizo presente. Sin embargo, lo que en otras historias podría haber sido motivo de estrés o frustración, para Carlos y Abigail fue un simple detalle. No hubo lamentos; solo una calma y una madurez que desarmaban cualquier tensión.
El plan B
La ceremonia se realizó adentro, protegidos y envueltos por esa luz difusa y densa que solo regalan los días nublados del sur. Hubo miradas de nervios, manos que se apretaban fuerte, pero todo se disolvió en el instante en que dieron el «sí».
Cuando la lluvia nos dio un descanso, salimos a pisar el pasto húmedo para sus primeros retratos como cónyuges. Afuera, respirando el aire frío y rodeados de vegetación mojada, soltaron las carcajadas y dejaron ver su apoyo mutuo. Mostraron esa complicidad de quienes se conocen de memoria y saben pasarla bien juntos. Ese ratito a solas fue el respiro perfecto. Ya con la energía a tope, volvieron al salón e hicieron su entrada triunfal para celebrar con los suyos.








































Créditos de la Atmósfera
- Centro de Eventos y Banquetería Casa Notro
- Wedding Planner Gabriela Astudillo
- Fotografía Documental Cabrera Fotos
