Retratos

Nahomi y María José

“Uno jamás podrá cambiar ni el origen ni quién te sostuvo cuando no sabías caminar.”

Nahomi quiso regalarle esta sesión a su mamá, y elegimos Frutillar en un día nublado con el Llanquihue de fondo. Era la excusa perfecta para detener el tiempo, pero lo que mi cámara realmente documentó fue la fuerza de quienes viven su territorio seguro. 

El refugio más allá de las grietas

El lazo entre una madre y sus hijos debe ser uno de los más complejos y fuertes que existen. Ellas lo dan todo a cambio de no saber hasta cuándo tendrán a su cría al lado. Mientras las veía reír frente al Teatro del Lago y buscarse las manos en silencio, me quedé pensando en que el camino familiar no siempre es idílico. Al estar tan cerca de alguien, es inevitable ver las grietas, los defectos, lo que pudo haber sido.

Pero cuando el amor es más grande, todo eso pasa a un segundo plano. Ellas hacen lo que pueden dentro de sus circunstancias, y esta sesión fue la forma en que Nahomi decidió honrar eso. Independientemente de a dónde nos lleve la vida o de los kilómetros que crucemos, el verdadero origen no es una ciudad, sino la persona que nos enseñó a caminar.

Marcelo y Camila
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